La increíble historia de Jordan Belfort, el verdadero “Lobo de Wall Street” | Multideas - Ideas de Negocios de todo el Mundo

La increíble historia de Jordan Belfort, el verdadero “Lobo de Wall Street”

La increíble historia de Jordan Belfort, el verdadero “Lobo de Wall Street”

Aun en la década de 1990, Jordan Belfort disfrutaba del éxito. Junto con su socio y amigo, Danny Porush dirigía la empresa Stratton Oakmont, que se encontraba en Long Island, que se dedicaba a la compra barata y a la venta cara de acciones. Jordan le sacaba el dinero a las personas extrañas y llevaba un estilo de vida demasiado lujoso que incluía: drogas, automóviles caros, yates, etc. Él incluso le ayudó al famoso diseñador de calzados, Steve Madden, a hacer las acciones de su empresa asequibles para la venta pública.

Por desgracia, todo esto se derrumbó, y Belfort perdió su fortuna, su esposa y más de dos años de su vida, porque tuvo que cumplir el plazo de condena de prisión por sus crímenes.
Después de su salida de la cárcel, escribió un libro titulado: “El Lobo de Wall Street“, una historia fascinante sobre su vida durante la gestión de la empresa Stratton Oakmont.  Ala fecha actual, ya salió la continuación de la historia sobre como él traicionó a sus colegas y cumplió la condena de prisión. Se trata del libro “Atrapando al Lobo de Wall Street“.

Pero, ¿quién es Jordan Belfort?

Jordan Belfort creció en Long Island, Nueva York, en una familia hebrea donde recibió una buena educación. Antes de сrear una empresa de corretaje o agencia de corredores (brokerage firm), él vendía helado de frutas a los visitantes permanentes de la playa a precios muy elevados. Poco después, ingresó en el colegio adjunto ala Universidad Americana, y después estudió en un Colegio de Odontología solamente un día, tomando la decisión de que este camino no le conduciría a la prosperidad.

En vez de esto, emprendió un negocio de venta de carne conjuntamente con su amigo, Kenny Green (a quien Belfort en dos de sus libros cariñosamente le llamaba “Estúpido“). Al convertirse en un vendedor de primera clase, empezó a dedicarse a la compra y venta de acciones en pequeñas cantidades en el lugar conocido como el “Centro de los inversores“. Al lograr el éxito también en este negocio, adquirió la pequeña empresa Stratton Securities, y el resto, Ud., probablemente ya lo sabe de la película o el libro.

Las drogas

Belfort2En su primer ligro, “El Lobo de Wall Street”, Belfort describe su adicción a las drogas con detalles insoportables. Todas las drogas, desde la cocaína terminando con el ecstasy, la marihuana y los quaaludes (metaqualona)– eran la parte integral de su vida. Y hasta tal grado que, al fin de cuentas, le llevaron a la ruina.

Jordan le daba la preferencia al quaalude. Varias veces, estuvo cerca a la muerte, por tomar decisiones bajo la influencia de la droga. Recordemos, por ejemplo, la situación, cuando él, al al reñir con su esposa Nadine, cogió a su hija Chandler, y corriendo bajó con ella al garaje, donde estaba aparcado su Mercedes, y salió dando marcha atrás, sin abrocharse los cinturones de seguridad.

Belfort se abstiene de las drogas desde mediados de la década de los años 2000 y, al parecer, mucho se enorgullece  del trabajo, que ha hecho en el centro de rehabilitación. Por supuesto, que para él fue mucho mejor encontrarse allí, que exponer la vida de sus hijos al peligro.

Despilfarro del dinero

Si se tiene dinero, entonces se tiene el derecho de gastarlo. ¿No es así?
El lujo era algo natural para Belfort. “El Lobo” tenía de todo: desde apartamentos de muchos pisos en Manhattan, terminando con una lujosa mansión en Long Island. Un super yate de 256 pies, que posteriormente fue dañado por él en la costa de Italia, un automóvil Ferrari Testarossa, una casa en Hamptons, estos son sólo algunos de sus juguetes, que él describió en con gran detalle. Por no hablar de las cortinas caras, de las piezas de cristal y prendas de vestir, además de otras cosas más.

Por supuesto que no vale la pena olvidarse de los restaurantes. Ni un restaurante de cuatro estrellas, en los límites de Nueva York, no pudo hacerle frente a su hábito de los gastos excesivos. Ahora Belfort sólo puede soñar con las cenas y las fiestas, que él organizaba para sus empleados.

Una esposa magnífica

Belfort3Nadine Belfort, la segunda esposa de Jordan, con la que se casó después del divorcio con su primera esposa, Denis, era simplemente increíble. Modelo con una figura increíble y cabellos rubios lujosos, que en general, es el sueño de cualquier hombre. Ella le era fiel por completo. Nadine le apoyaba a Jordan, incluso cuando él se las pasaba divirtiéndose en las fiestas, se emborrachaba y abusaba de las drogas. Pero ella lo dejó, después de que él la arrojó del tramo de las escaleras en su casa, al encontrarse en estado de intoxicación por el  abuso de drogas. A las finales, Nadine se casó con un abogado y se mudó a California con los dos hijos de Jordan.

Los buenos negocios

Creámoslo o no, pero en esta historia hay aspectos positivos. Belfort se dedicaba no sólo a comprar barato y vender caro las acciones, y a engañar a los inversores. También contribuyó al hecho de que las acciones de una de las empresas de más culto a la moda de la actualidad, de Steve Madden, sean asequibles para la venta pública. Además, él se encargó de que sus amigos fueran tratados de la debida manera, y en el momento oportuno patrocinó sus propias empresas de corretaje. Se sobreentiende que esto no puede compensar todo lo malo que hizo él. No obstante, sería una exageración llamar a Belfort: el diablo encarnado.

La CULTUra corporativa

Las personas que trabajaban en la empresa Stratton, eran como perros rabiosos, dispuestos a hacer de todo por el bien de las rápidas ganancias. Belfort dice que él no contrataba empleados, que ya eran corredores o que tenían una buena educación, ya que sabían demasiado. En vez de ellos, él contrataba al trabajo a personas con certificados de finalización de la escuela secundaria y a adolescentes, que querían ganar bastante dinero. Ya que era evidente que iban a ser fieles al “becerro de oro“. Alrededor de la empresa se formó una especie de culto. A sus empleados incluso les apodaron “Strattonianos” (en honor a la empresa Stratton).

Los strattonianos se divertían como debe de ser. Las fiestas de lanzamiento de enanos eran un fenómeno común en la oficina, así como las prostitutas, las drogas y los banquetes, después de los cuales los restaurantes quedaban  en ruinas. En comparación con ellos, los empleados de las empresas como: Lehman Brothers y Bear Stearns, se parecían más bien a los mormones devotos.

La autodestrucción total

En los últimos meses, antes de que el FBI capture a Belfort, en su vida reinaba el caos total. En una de las historias más locas del libro original, se relata como él consiguió algunas dosis de los quaaludes “puro” de Suiza. Él tomó una dosis, pero que esta no actuó de inmediato, por lo que se tragó algunas más. Luego se metió en su automóvil y se dirigió a un teléfono público para hablar con uno de sus numerosos cómplices. Y aquí él sintió que la droga había comenzado a actuar.

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Después, sólo se recordaba que se estacionó cerca a su casa. Al entrar en ella, se encontró con su esposa, que le preguntó, por qué su automóvil estaba lleno de abolladuras. Poco tiempo después, Belfort se dio cuenta de que había chocado varias veces con su Mercedes con otros automóviles, al dirigirse a su casa del lugar donde se encontraba el teléfono público. Al igual que Tiger Woods, él arrasó con todo a su paso, hasta que su automóvil se detenga por completo justo en frente de su casa. Fuen arrestado, y después fue enviado a un centro de rehabilitación.

El arresto

En aquel entonces, Belfort a menudo blanqueaba  el dinero en Suiza a través de varios intermediarios. La detención de un de ellos fue para Belfort el principio del fin. Los agentes del FBI llegaron a su casa y se lo llevaron a la cárcel.

Al salir de la cárcel y al estar en la espera del proceso y la sentencia, Belfort se portó como un informante, al grabar en una cinta magnética  las conversaciones de varios amigos y antiguos colegas, con la esperanza de reducir su condena. El agente del FBI, Coleman y el asistente del fiscal federal de EE. UU., Joel Cohen le estuvieron muy agradecidos por esto.

El papel de informante

¡Pero que vil soplón  era él!

Belfort desenmascaró a su contador, conocido como “El Jefe“, que llevaba la contabilidad negra y blanqueaba el dinero en cada oportunidad conveniente, cometiendo al mismo tiempo delitos de prevaricación (malversación). Todos los involucrados en los crímenes figuraban en la lista, que conformaban casi cien nombres, que se elaboró cuando Belfort relataba detalladamente los errores de su pasado al FBI y al fiscal Federal de EE. UU.

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No hay que cometer delitos, si no somos capaces de estar un plazo en la cárcel.
A pesar de que Belfort fue capaz de prolongar el plazo de cooperación con el FBI por algunos años, al fin al cabo, fue  condenado a cuatro años de prisión, así como su socio y amigo Danny Porush. Sin embargo, debido al buen comportamiento, a las consultas con el psiquiatra y la permanencia en el albergue comunitario para personas liberadas de la prisión, él estuvo en realidad en prisión tan sólo algo más de 2,5 años.

El tribunal también le ordenó pagar una multa de $110 millones, y que su ingreso bruto mensual se reduzca en el 50% hasta que no pague por completo la multa. De modo que él tuvo suerte!.

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Al igual que muchos otros criminales de Wall Street, Belfort no tuvo que hacerle frente a la habitual “población carcelaria”. Después de una semana de permanencia en la celda de aislamiento, fue puesto en un campo de régimen general de trabajos forzados, en el que habían: pistas de tenis, una biblioteca, y diversos tipos de actividad física, con los que podía disfrutar.  Fue justamente durante este tiempo que vivió en una misma habitación con el conocido actor y drogadicto escandaloso Toomy Chong, quien le aconsejó que escribiera un libro de memorias sobre su vida.   No hace falta decir que Belfort siguió los consejos de Chong, ya que él empezó a aprender el oficio de escritor. En su estilo de escritor  influyeron notablemente las novelas de Tom Wolfe y Hunter S. Thompson.

 La expiación

Ahora Jordan Belfort es una persona completamente diferente. Al menos, eso es lo que él mismo afirma. En la actualidad, vive en Los Ángeles cerca para encontrarse con sus dos hijos. Después de salir de la cárcel, Belfort comenzó a escribir el libro: “El Lobo de Wall Street“, en base al cual se rodó la película (que se estrenó el 25 de diciembre el 2013), dirigido por Martin Scorsese. Como esto parezca paradójico, la trama de la película “Cuarto de calderas” (“Boiler Room”) -que era como un lugar donde se vendían bonos basura mediante todo tipo de técnicas injustas, deshonestas y fraudulentas-, que fue lanzado en el 2000, parcialmente  coincide con la vida de Belfort.

A pesar de que Belfort no es tan rico como antes, y que con todas sus fuerzas trata de pagar su multa, él es un vivo ejemplo de los excesos, que una vez existieron y que hasta ahora existe en el mundo secreto de las finanzas.


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Publicado por Mauritz.

(ref.: Financio.ru; Internet)

 

 

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