Idea № 710. Airbnb: cómo hacer una gran fortuna alquilando viviendas por Internet | Multideas - Ideas de Negocios de todo el Mundo

Idea № 710. Airbnb: cómo hacer una gran fortuna alquilando viviendas por Internet

Idea № 710. Airbnb: cómo hacer una gran fortuna alquilando viviendas por Internet

Esta historia de éxito trata de dos amigos diseñadores, Brian Chesky y Joe Gebbia, que conjuntamente con el ingeniero, Nathan Blecharczyk, crearon la empresa Airbnb que ofrece la búsqueda y el alquiler en línea (online) de viviendas privadas a corto plazo en todo el mundo. En la primavera de este año, la empresa nueva (startup) fue valorada en la cifra récord de $10 mil millones!. La brillante imagen del negocio de los multimillonarios jóvenes, sólo los estropean los reguladores, que tratan de obligarles a la empresa facilitar información detallada sobre los propietarios de las viviendas alquiladas.

Diseñadores sin empleo

El actual consejero delegado (CEO) y uno de los co-fundadores de la empresa Airbnb, Brian Chesky, nació en 1981 en la pequeña ciudad del estado de Nueva York. Como le comentó Cesky al sitio-web why-we-make, él muy pronto se dio cuenta que quería pintar cuadros. Cesky ingresó en la Escuela de Diseño de Rhode Island, donde se conoció con el futuro co-fundador de Airbnb, su coetáneo Joe Gebbia.

El nativo de Atlanta, Gebbia, además de graduarse como diseñador, también escuchó cursos de negocios en la Escuela Internacional MIT Sloan. Los jóvenes ambiciosos y emprendedores llegaban a tiempo a todas partes: participaban en diferentes competiciones de pintores, inventaron una mascota para el club local de hockey, y ayudaron en la organización de una exposición de diseño industrial.

En 2004, Chesky empezó a trabajar como diseñador industrial en una pequeña empresa, pero poco pronto se dio cuenta que quería dedicarse a otra cosa. En 2007, Chesky y Gebbia, que no hace mucho fue despedido del trabajo con el cargo de diseñador de la editorial Chronicle Books, se mudaron a San Francisco. Pronto, los jóvenes artistas se dieron cuenta que sus finanzas estaban en cero: Chesky debía de pagar por la vivienda $1150, y en su cuenta bancaria sólo había $1000. La situación de Gebbia no era mejor.

La concepción de la idea…

Afortunadamente, los diseñadores desempleados se enteraron que durante dos semanas, en San Francisco se realizará la conferencia de la Sociedad de diseño industrial, y que todos los hoteles estaban llenos. A Gebbia, que tenía tres colchones (de aire) inflables, se le ocurrió la idea de alquilar el apartamento. En tres días, en su  sitio-web primitivo sencillo, consiguieron atraer a tres invitados, cada uno de los cuales pagó $70 en un día para varias noches y el desayuno. Esto alcanzaba para que Chesky y Gebbia paguen por la vivienda. Fue así como ellos  comprendieron que alquilando por Internet a corto plazo la vivienda, era posible ganar dinero.

El negocio inflado

En 2008, al negocio de los diseñadores, con el nombre de Airbnb (airbed and breakfast o cama de aire y desayuno), se unió el joven ingeniero, graduado de Harvard, Nathan Blecharczyk. Él ya tenía experiencia de emprendedor: durante sus estudios dirigió un negocio  del valor de  $1 millón. Blecharczyk así le comentó al portal techcrunch.com, sobre su cooperación con los dos diseñadores: “Esto es muy inusual, y yo soy en realidad una parte importante del éxito de esta combinación… Vemos las cosas completamente diferentes a causa de nuestras biografías, y hemos comprendido que esta es nuestra ventaja“.

Los asuntos de ahora ya de tres co-fundadores de Airbnb, no iban de la manera tan brillante como al principio. “Recibimos solicitudes de 50 personas, que deseaban concedernos sus viviendas, y sólo dos querían alquilar viviendas, recuerda Cesky, sobre sus tentativas de ganar en el festival musical, durante una entrevista con The Wall Street Journal. Y yo era uno de estos dos”.

A finales de 2008, el trío gastó en mejorar el sitio-web de la startup, ya que era muy primitivo:porque no había ninguna posibilidad para efectuar los pagos en línea, ni reseñas de las viviendas, ni la búsqueda. Y en esto les ayudó mucho la experiencia de Nathan Blecharczyk, que trabajó antes de unirse a la startup, en Microsoft, OPNET Technologies y Batiq. Como resultado, en el sitio-web apareció gradualmente la búsqueda razonable, y los comentarios de los visitantes, el mapa de la zona, y la información detallada sobre impuestos, empeños, y pagos.

Aceptación de los inversores

Sin embargo, el negocio aún estaba lejos de ser rentable. Los fundadores cada vez cogían más y más préstamos. Para atraer de alguna manera la atención de los clientes, incluso crearon para ofrecer desayunos secos, en las cajas resplandecían las imágenes entretenidas de los principales candidatos a la presidencia de EE. UU., es decir de Barack Obama y John McCain.

En 2009, al fin lograron interesar a los inversores: la incubadora de negocios Y-Combinator les dió $20 mil, y luego el fondo de capital de riesgo Sequoia Capital les concedió $600 mil. Después de esto, hubo otra ronda más de inversión, y en la primavera de este año, el flujo financiero resultó ser más abundante: el consorcio de inversores liderado por TPG, invirtió en el proyecto $450 millones. Como resultado de ello, el servicio en línea se convirtió en una de las startups más caras: su valor se estima en $10 mil millones!. Esta cifra es aún mayor que que el precio de muchas grandes redes de hoteles: por ejemplo, que la red Hyatt, que vale sólo $8,4 mil millones. A los tres propietarios, a Chesky de 32 años y Gebbia y Blecharczyk de 30 años, les pertenece ahora un 15 % de las acciones de la empresa, y cada uno ellos figura en la lista de los multimillonarios más jóvenes.

Los burócratas descontentos

Airbnb ofrece tanto viviendas baratas (por ejemplo, una habitación en un apartamento en México, por $20), y extremadamente caras (un día en el castillo con un hermoso jardín, en el norte de Escocia, costará casi $10 mil) en 192 países del mundo. Un de los problemas principales son ahora: las exigencias de los reguladores (requisitos reglamentarios). Por ejemplo, en Berlín el 1 de mayo se aprobó la ley, según la cual, para el alquiler de la vivienda a corto plazo se requiere un permiso especial, de lo contrario, los propietarios corren el riesgo de pagar la multa de hasta 50 mil Euros. Es extremadamente difícil recibir la autorización. Como escribe el sitio-web ef-magazin, a los burócratas alemanes no no les convencieron las razones de Airbnb, que les prometían que el presupuesto de la ciudad aumentará a expensas de los turistas. Es muy probable que la ley fue aprobada  por presión de la industria hotelera alemana, ya que Airbnb, gracias a los precios bajos, les “arrebata” los clientes.

El modelo de negocio de Airbnb planteó preguntas a los reguladores de EE. UU. Sin embargo, la empresa a mediados de mayo logró ponerse de acuerdo con los funcionarios. El fiscal general de Nueva York recibirá de Airbnb los datos de las viviendas alquiladas, que ayudarán a revelar a los que alquilan apartamentos  ilegalmente. Pero eso sí, la información será facilitada sin la indicación de los datos personales de los propietarios, ya que identificar a los propietarios la empresa estará obligada sólo si surgen sospechas fundadas de los órganos de control. No se excluye que este tipo de acuerdo será  de cierto modo también un modelo para otras ciudades, donde las autoridades tienen también muchas preguntas para la empresa y para los propietarios de las viviendas.

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Publicado por Mauritz.

(ref.: RBCdaily.ru; Internet)

 

 

 

 

 

 

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